Yardas ganadas

Katie Sowers se convirtió en la primera entrenadora en jugar un Súper Tazón.

Históricamente, el Súper Tazón ha sido un evento predominantemente masculino, en el que la mujer quedaba relegada a permanecer a un lado del campo como porrista o a un lado de la televisión como anfitriona. Llegó entonces Katie Sowers a romper la historia y a comenzar la conquista de un campo que hasta ahora ha permanecido en posesión de los hombres.

El 2 de febrero de 2020 Katie Sowers saltó al campo del Súper Tazón LIV como entrenadora ofensiva de los 49ers de San Francisco. Este era el final de su tercera temporada con el equipo, que estaba a un partido de convertirse en campeón. Las tácticas y estrategias implementadas por Sowers fueron decisivas para los efectivos ataques de San Francisco, especialmente las realizadas con los receptores. Nunca antes una mujer había estado ahí donde Katie estuvo.

“No estoy aquí para ser un ícono femenino, estoy aquí para ayudarnos a ganar”, dice la entrenadora en un comercial para Microsoft. El mensaje es claro: para llegar lejos hay que concentrarse y abrirse camino. Y aunque diga que la conquista de espacios para las mujeres no es su objetivo, Katie sabe que millones de mujeres y niñas la están viendo y están siendo inspiradas por su trabajo.

La carrera de Katie Sowers en la NFL involucra talento y dedicación. Originaria de Kansas, siempre fue una atleta destacada, y eventualmente tanto ella como su hermana gemela comenzaron a jugar futbol americano y se hicieron aficionadas a los Cowboys de Dallas. Pero el sueño de Katie no era convertirse en una seguidora del equipo, sino en ser parte del equipo. En la preparatoria la futura entrenadora de los 49ers consideró unirse al equipo varonil de futbol americano e incluso estuvo en pláticas con el entrenador, pero eventualmente se decidió por el voleibol, disciplina en la que brillaba y que le garantizó una beca universitaria. Una vez graduada, comenzó a vivir su sueño jugando en la Women’s Football Alliance, una liga que no ofrecía un sueldo a sus participantes. Incluso llegó a ser parte de la selección nacional de su país. A la par, comenzó a entrenar equipos de basquetbol de niñas en Kansas City. Fue en los costados de una cancha de basquetbol que su vida cambió: una de las niñas de su equipo era la hija del gerente general de los Chiefs de Kansas City, quien de inmediato notó el entusiasmo y las habilidades que Sowers desplegaba al entrenar, así como sus profundos conocimientos de futbol americano.

Al abrirse las oportunidades, Katie Sowers comenzó una ascendente carrera que finalmente desembocó en el Súper Tazón de 2020. Cuando no está en el emparrillado, dedica su tiempo a hablar de las mujeres en la NFL. Actualmente hay ocho entrenadoras en la liga, ninguna en jefe todavía. “Si como entrenadoras y maestras la gente no cree en nosotras, no confía en nosotros y no nos perciben como auténticas, no tendremos ninguna oportunidad”, dice Katie. Como ella, las mujeres siguen trabajando para que las oportunidades estén al alcance de las personas que mejor las puedan aprovechar.

Los caminos se siguen construyendo. Días antes del Súper Tazón, Alyssa Nakken se convirtió en la primer entrenadora de un equipo de la MLB. La NBA tiene seis mujeres como de entrenadores de sus equipos. El reto es grande, pero el temple de estas pioneras sin duda marcará un nuevo futuro.

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