El líder en la empresa familiar

Colaborador: C.P.C. y M.I. José Mario Rizo Rivas

Desde la definición de las esferas se esboza el reto: las culturas empresarial y familiar parecen opuestas. Sin embargo, la realidad económica las entrelaza. Y es deber del líder armonizarlas.

Tradicionalmente, la figura de guía recae en el patriarca o matriarca. Sin embargo, y privilegiando como interés superior la armonía de la empresa familiar, de no satisfacer el perfil, cualquier miembro que tenga la aptitud de desenvolverse como autoridad puede asumir el rol. La persona que lidere debe cumplir, idealmente, con las siguientes capacidades:
• Ejemplaridad. Quien dirige no puede proyectar incongruencia.
• Disposición individualizada. El líder debe entender las condiciones particulares de cada miembro y tener la apertura para una relación personalizada.
• Ecuanimidad. El control del temperamento, el hábito del diálogo y la capacidad de persuadir sin imponer son factores necesarios.
• Talento inspiracional. Una de las necesidades básicas para guiar es la destreza para ayudar a superar los límites.

La tarea de dirigir
Una vez que se ha respondido quién llevará el liderazgo, conviene preguntarse sobre las acciones específicas que debe realizar. Existen cinco fundamentales:

• Motivar el compromiso. La empresa, más allá de su condición de negocio, debe entenderse como un punto de cohesión que permite la trascendencia de la visión y misión familiar.
• Mediar conflictos. Los problemas familiares no deben influir en el funcionamiento de una empresa ni viceversa.
• Provocar interés para la sucesión. Las nuevas generaciones son comúnmente indiferentes al negocio. El guía debe atraer el interés de los miembros jóvenes para que ejerzan nuevos liderazgos.
• Educar empresarialmente. El líder familiar debe vigilar que exista una constante preparación profesional entre los miembros para garantizar la permanencia del negocio.
• Reconocer el talento. Significa la capacidad de reconocer las destrezas y deficiencias del otro.

Al final, el líder tendrá un éxito doblemente satisfactorio: un negocio rentable y una familia estable. Ser un guía recuerda mucho a la tarea de cuidar un peral: entre más resistentes y atendidas estén las ramas, ¡mayores serán los frutos que se obtengan del árbol!

 

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